domingo, 26 de agosto de 2012

Llamaron al Titanic, el barco de los sueños, y lo era, realmente lo era. Era el barco de los sueños para todos los demás, para mí, era un barco de esclavos, regresándome a los Estados Unidos en cadenas. Por fuera, era lo que toda chica bien educada debía ser. Por dentro, estaba gritando.